viernes, 24 de julio de 2020

ENTREVISTA A IGNACIO ALCURI


Es escritor y Guionista, ha formado parte de un sin fin de proyecto tanto radiales como televisivos, así como también nos transporta a diferentes situaciones con sus libros, en esta oportunidad paso Ignacio Alcuri por Periodismo en tus Manos.


 ¿Cómo te acercaste a la escritura?

La verdad es que fue... no de casualidad, pero sí a través del "acierto y error", aunque en ese momento yo no supiera que lo estaba buscando. En la adolescencia en particular, uno empieza a buscar otras vías de expresarse, y en mi caso eso se sumaba a una importante timidez. Así que empecé a dibujar, o seguí dibujando, porque de chicos todos dibujamos. Pero nunca estuve conforme con el resultado final. Lo seguía haciendo porque era una forma de encontrar cierta identidad. En paralelo, con mi primo escuchábamos un programa de radio llamado "Radar", conducido por Ruben Rada y César Martínez en una de las encarnaciones anteriores de la X FM. La sección "Seres imaginarios" permitía que los lectores enviaran cuentos y que se leyeran con cierta ambientación sonora. Eso de "salir en la radio" nos llevó a mandar varias historias,  y unas cuantas de ellas fueron leídas. Lo que descubrí al escribirlas era que eso SÍ me gustaba cómo me quedaba. Así que nunca más dejé de escribir.

¿Encontras en el humor una manera de expresión?

Podría decirse que sí. Creo que el humor está relacionado con la creatividad y la imaginación, y siempre fui una persona increíblemente imaginativa. El humor consiste en juntar dos cosas que no van. La imaginación consiste en juntar dos cosas que antes no se habían juntado. Así que conforme iba creciendo, el humor me permitió seguir usando la imaginación. Obviamente que la risa o la carcajada son una hermosa respuesta, pero primero tuvo que ver con eso otro, con seguir juntando cosas que no estaban. Y después, con aprovechar el humor para hablar de cosas bien serias, y que la otra persona no suba automáticamente las defensas. Además del bien que le hace el humor a la persona que lo genera.

¿Cuánto sacas de la actualidad y la cotidianeidad para tus creaciones?

De la actualidad digamos que varía de acuerdo al proyecto. Tengo la suerte de estar involucrado en una gran cantidad de proyectos, algunos sostenidos en el tiempo y otros que vienen y van. En "Los Informantes (diario)", el espacio de humor que tuvimos junto a Leo Lagos por una década en La Diaria, nos obligaba a hacer humor con algo que hubiera pasado ese día. Ni que hablar con los programas de televisión "Los Informantes" (Canal 4) y su sucesor natural "Reporte Descomunal" (TV Ciudad). El humor de noticias es algo que me encanta. Después, por ejemplo a la hora de los cuentos, aunque se publiquen en revistas que salen cada uno o dos meses (uno en el caso de Lento, dos en el caso de Túnel), me gusta que los cuentos sean lo menos anclados a un momento específico que se pueda. Sobre todo porque dos o tres años después podrían integrar un libro. Con respecto a lo cotidiano es algo de lo que me gusta nutrirme. Porque genera confianza, familiaridad, y porque muchas veces nos permite cuestionarnos eso que hacemos todos los días en forma automática. Y porque uno escribe de lo que sabe, de lo que experimenta, y yo no he experimentado mucho.

 ¿Logras ver algún tipo de evolución personal, comparando tus primeras publicaciones con las de ahora?

 Sin dudas. Mis primeros cuentos venían desde cierto resentimiento hacia la sociedad y funcionaban principalmente como catarsis. Ahora escribo mejor, lo hago desde un lugar más saludable mentalmente (lo que no quiera decir que no sigan existiendo ejemplos de cuentos que salen desde la tripa). Y sobre todo escribo para entretener, para hacer reír. Por supuesto que también por la pulsión, porque soy escritor. El tema es que aquellas primeras historias resuenan distinto en un público, sobre todo el que atraviesa por esos resentimientos, el que no termina de encontrar caminos saludables (muchas veces porque la vida te pasa por arriba y yo tengo la suerte de que no sea así). Entonces les gustan mucho más esas primeras creaciones. A mí no es que me den vergüenza, ni pena, sino que las tomo como un paso necesario, pero creo haber avanzado bastante.

¿Cuáles son los puntos en común entre hacer un guion para radio o televisión y escribir un libro?

Lo que siempre está presente es el uso de la creatividad y la imaginación. Pero, sobre todo, entender que siempre estamos contando historias. También cuando llegamos a casa y tenemos una anécdota, o cuando completamos un examen de Literatura. Estamos utilizando nuestras herramientas de comunicación para mantener a un "otro" (lector, oyente, profesor, etc.) interesado en lo que queremos decirle. Ese mensaje que queremos decirle tendrá que ser armado de la forma más clara posible, evitando malos entendidos excepto que esa sea la intención. Después cambiarán los aspectos técnicos, si lo va a tener que leer un tercero en voz alta, si va a ser compartido una sola vez o si quedará disponible para siempre (antes los guiones de radio pasaban y se perdían). Pero siempre estamos contando historias y siempre queremos que el otro se lleve una buena experiencia de ello.

¿Qué lugar ocupan los comics en tu vida y cuanto tienen de influencia en lo que haces?

Aprendí a leer de muy chico, gracias a mis padres, y lo que tenía a mano eran las historietas, así que desde entonces forjé una relación muy estrecha con ese medio, que sigue siendo mi favorito a la hora de elegir qué "consumir". No sé si me han influenciado en cuanto a la forma, ya que de hecho escribí muy pocos cómics y no me resulta sencillo pensar en forma de guion de historieta, pero sí en cuanto al contenido. Sí en cuanto a lo pop, sí en cuanto a la presencia de los superhéroes (que para muchos es lo único que piensan cuando piensan en cómics). Me llevó a consumos culturales vilipendiados por muchos, con o sin fundamentos dependiendo del caso. Me convirtió en un geek y me llevó a conocer mundos cercanos, como la fantasía, la ciencia ficción o el rol, aunque con pocos de esos me llevo bien. Digamos que creó parte de mi identidad y me permitió conocer historias en las que la imaginación volaba, porque es mucho más barato dibujar a un superhéroe peleando contra una armada alienígena, que mostrarlo en una pantalla de televisión o de cine.

¿Qué tiempo promedio te lleva terminar un libro? Y ¿de qué depende ese tiempo?

Los cuentos siguen siendo ese rincón de mi creación en donde nadie me apura. Donde no hay mucho dinero de por medio, entonces no tengo una presión real para escribir, salvo las fechas de entrega de las dos revistas mencionadas. Así que ese tiempo depende pura y exclusivamente de mi inspiración y de cuántas otras cosas esté haciendo en ese momento para llegar a fin de mes, hablando pronto y mal. Esto no significa que cuando ando con poco trabajo escribo más cuentos, porque a veces sucede todo lo contrario. Pero sí es una ecuación en la que trato de no influir mucho. Por lo general un libro de cuentos lo termino en dos o tres años, pero tampoco los tomo como unidades "temáticas", sino que junto una cantidad de historias, más o menos unas sesenta, y ahí cierro un libro y empiezo a juntar para el siguiente. En este momento tengo dos libros de cuentos terminados, esperando para ser publicados algún día. No son grandes generadores de dinero, así que tampoco tengo a alguien que me esté llamando todos los meses con urgencia de publicación. Con la editorial tengo una relación bárbara, pero imagino que su prioridad será Isabel Allende y casi cualquier otro autor.

¿Cuál es la diferencia para vos entre cuento y novela?
 Habiendo (finalmente) escrito de las dos, creo que en los dos casos uno precisa una hoja de ruta a la hora de escribir. Yo lo defino como esos puntos de los pasatiempos de "une los puntos", que con el lápiz uno va trazando líneas entre ellos y revela una figura. La principal diferencia es la cantidad de puntos necesarios para ponerse a escribir. Los cuentos cortos y muy cortos, básicamente son llegar de A a B. En B, todo termina y a otra cosa. Los cuentos más desarrollados pueden tener cuatro o cinco puntos. Uno puede largarse a escribir sin ellos, hacer un camino más jazzístico, más improvisado, pero yo prefiero tener la ruta marcada. Pues bien, a la hora de escribir una novela, necesité de muchos puntos, veinte o más, escenas a las que llegar, para no sentir que existía una posibilidad de escribir cien páginas y quedarme por el camino. No es simplemente "complejidad", porque una página de una novela y una página de un cuento tienen la misma complejidad. Pero sí hay más: más personajes, más información, más escenas. No es un cuento largo, pero sí puede ser la suma de muchos cuentos muy bien entrelazados.

¿Cuál crees que es el camino para que las nuevas generaciones se acerquen más a la lectura convencional?

Creo que hay que sacarse la idea de que la lectura es aburrida. Es como la idea de que los cómics son de superhéroes. En ambos casos son medios con un potencial infinito para contar historias, y será cuestión de encontrar, para cada lector, el libro que sirva de puerta de entrada. Y no hay que temerle a las puertas de entrada "tontas", o "sencillas". Porque justamente hacen que esa persona descubra que los libros no muerden. O que muerden poquito, como una cosquilla, y con el tiempo irá endureciendo la piel para soportar mordidas mucho más fuertes y disfrutables.

¿Cuáles son tus proyectos en la actualidad?

Con el dibujante argentino Gustavo Sala siempre andamos buscando cosas nuevas para hacer. A "Sonido Bragueta", nuestro podcast improvisado ordinario, acabamos de sumarle "Sonido Gelatina", un podcast improvisado para toda la familia. En lo relacionado con la escritura, continúo publicando en esas dos revistas y (cada tanto, muy cada tanto) escribiendo algún otro cuento que guardo junto con los publicados. Estoy haciendo humor en radio, en Montevideo y Punta del Este, y estoy reseñando (con un poco de humor y sin credencial alguna) acerca de series de televisión y otro contenido audiovisual tanto en la radio como en papel. Me gustaría combinar el humor, lo escrito y las series de televisión en un libro, pero todavía no me he puesto a pensar en eso. Ojalá aparezcan otras cosas mientras tanto, sobre todo si involucran a gente con la que ya me he divertido trabajando en el pasado.

lunes, 6 de julio de 2020

ENTREVISTA A SALVADOR BANCHERO


Es comunicador y escritor, fue por muchos años uno de los conductores de un programa emblemático de la radio uruguaya como Justicia Infinita, hoy por hoy se encuentra al frente de otro proyecto radial y con otro libro publicado, en esta oportunidad paso Salvador Banchero por Periodismo en tus Manos.

 
¿Cómo comenzaste en el mundo de la comunicación?
El primer acercamiento que tuve, más allá de ser espectador, oyente o lector, fue escribiendo algunas notas en la revista Posdata. Luego en el programa de radio Arroba las manos, un programa de FM que iba por las noches de lunes a viernes. A ese programa llegamos luego de grabar un piloto con el que estuvimos girando de entrevista en entrevista buscando un lugar en alguna radio, cosa que sucedió recién casi dos años después de empezar a intentarlo.  

¿Qué significa y ha significado para vos Justicia Infinita?
Justicia Infinita es como una casa que ya no habito pero que tengo asociada a muchos recuerdos y aprendizajes. Fue el lugar donde junto a otras personas nos fuimos formando como comunicadores, adquiriendo algunos oficios en el entretenimiento. Siento que siempre va a ser un poco eso independientemente de que hoy el vínculo sea otro y sean mis ex compañeros quienes tienen la responsabilidad de llevarla adelante. Curiosamente Justicia Infinita siempre fue un programa que disfruté más como oyente que como conductor, nunca tuve dudas de que mi salida no solo no iba a afectar sino que iba a abrirle otras puertas que yo sospechaba y que hoy disfruto como oyente.

¿Cómo vivís en lo personal, los cambios realizados en una radio emblema como Océano?
 Creo que los medios son solo eso, medios, herramientas que a veces por costumbre y cotidianidad tendemos a dotarlos de cierta emocionalidad. Pero nunca me interesaron demasiado por fuera de las personas que en ellos trabajan, sin ellos no son demasiada cosa, no hay marca o medio que funcione por encima de quienes las trabajan, sin ellas son algo parecido a slogan vacío. Y en ese sentido lo que me afectó personalmente fue la cantidad de gente que se quedó sin trabajo, muchas de ellas además muy queridas por mí y por sus audiencias. Por suerte varios de ellos ya están encontrando lugares donde seguir trabajando y espero que el resto también lo pueda hacer pronto.
Luego el devenir de un medio depende de muchísimos factores, a veces responden a realidades coyunturales adversas, como fue el caso de Océano, y otras a estrategias que supongo que en todo caso son responsabilidad de quienes toman esas decisiones, y en ocasiones están basadas en lecturas o estudios que suelen prescindir de algo que considero es clave: conocer con cierta profundidad cómo se comportan las emocionalidades de las audiencias.  

¿Qué rol crees que ocupa la radio hoy por hoy a nivel comunicacional?
No sé si hay una respuesta clara a esa pregunta. Por un lado hay respuestas de orden cuantitativo (aunque en el caso de la radio suelen ser algo precarias por sus metodologías de analítica un poco anacrónicas) que están al alcance de cualquiera. Y por otro la radio aún mantiene un vínculo cualitativamente muy comprometido en comparación con otros medios, y creo que eso permite algunas dimensiones de comunicación menos aséptica que otros canales.  

¿Cuánto crees que influye en la vida cotidiana de la gente lo que se puede transmitir a través de un programa de radio?
No sé si influye, y en caso de que lo haga habría que ver en quiénes primero, pero estoy seguro de que cuando lo hace se apoya fundamentalmente en su capacidad para compartir la atención. La radio no es celosa en ese sentido, tiene esa particularidad, te permite diversificar la atención con otras actividades y eso a su vez le otorga la cualidad de una compañía activa, afectivamente más rica que “matar el tiempo”.  

¿Qué lugar ocupa en tu vida el rol de escritor?
Escribo menos de lo que quisiera. Espero poder dedicarle cada vez más tiempo porque es un ejercicio que disfruto y que de algún modo siempre estuvo presente en mí. Siempre sentí que mi mejor versión está ahí. De hecho es curioso que me hay dedicado fundamentalmente a la radio porque yo no me considero alguien con capacidad para expresarse muy claramente hablando. Mi capacidad para hilvanar cualquier pensamiento requiere tiempos que no son los de la radio, necesito tiempos que la radio no tiene, soy lento, y por eso siempre me siento más seguro escribiendo que comunicando de cualquier otra forma.

¿Existe a tu criterio la objetividad a la hora de comunicar?
Pienso que no. Ni siquiera estoy convencido de la idea de objetividad en sí misma, lo que entendemos como realidad es un concepto plástico y que los seres humanos jamás podemos dejar de percibir como sujetos. Pero bueno, no lo pudo resolver Kant calculá el pobre aporte que pueda hacer yo al intento. 

¿Qué opinión tenés de la actualidad del dial uruguayo?
No tengo opinión. Y aunque la tuviera, los desafíos que implican estos momentos históricos de los medios, en cuanto a la forma en que van cambiando nuestros hábitos de consumo y las modalidades tecnológicas de las plataformas, harían que una opinión quede vieja cinco minutos más tarde. En todo caso me interesa más intentar interpretar los cambios que formarme una opinión de los mismos. 

En tiempos de Youtube, ¿crees que la radio sigue teniendo vigencia al menos en nuestro país?
Pienso que la vigencia no la dan los medios en sí sino su capacidad para conectarse con las audiencias, y en ese sentido a mí me da lo mismo si el mensaje se emite por una onda de radio, por una señal de ceros y unos, o si se recibe en un radio receptor o en una pantalla. No me resulta relevante. Me interesa más lo que hay para decir o escuchar que por dónde se emite o se recibe. La radio es radio no solo en el sentido literal. En su momento la radio no pasó de llamarse “radio valvular” a “radio transistorizada”, eso era algo que podía interesarle a los vendedores de electrodomésticos, pero la audiencia siempre la entendió simplemente como “radio”. Yo puedo escuchar programas de radio en YouTube o en el streaming de cualquier plataforma y mi vínculo sigue siendo básicamente el mismo, con más o menos información adicional.

¿En que estas trabajando en la actualidad y qué proyectos tenes a corto plazo?
Ahora que ya se publicó el libro en que estuve trabajado el año pasado le dedico tiempo fundamentalmente a la radio y a escribir una serie de textos que, si bien me encantaría que fuesen un proyecto a corto plazo, sospecho que me llevarán bastante tiempo aún.
*Las imágenes fueron tomadas de diferentes sitios de internet
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